La diversión de verse forzada/o a quedarse en casa
8 de diciembre de 2010. Montreal se recupera, no sin dificultad, de la primera nevada que tomó un poco por sorpresa a todo el mundo. Olvidamos fácilmente que nuestro país es el invierno. Bajo tierra, nuestro metro no parece darse cuenta de que el invierno acaba de comenzar. Avanza. Continúa su labor de transportar a Montreal. La STM lanza un tweet: “ninguna interrupción importante en el servicio de metro”. El alcalde Tremblay puede respirar. El corazón de Montreal late sin problemas, a un ritmo casi regular.
A través de la ventana, constato que mi calle se ha vestido de nuevo con su traje de nieve. Hollywood no podría recrear un paisaje invernal tan bello. Pero no hay tiempo de contemplar los 25 centímetros de nieve que nos han envuelto y me instalo frente a mi computadora para comenzar a trabajar. Hoy formo parte de las personas con suerte que pueden trabajar desde casa, sin necesidad de salir. De pronto, recuerdo que tengo que ir al trabajo mañana, y luego asistir a la celebración del primer aniversario de la RAPLIQ, organismo de defensa de los derechos de las personas en situación de discapacidad que fundé con otras tres amigas. Curiosamente, el día de mañana se anuncia casi idéntico al que viví hace exactamente un año, en diciembre de 2009. Ese día había intentado ir a trabajar utilizando el autobús de la STM (servicio regular de transporte urbano) ya saben, como toda persona que se une al “movimiento colectivo”. Ese día, se me negó el acceso, so pretexto de que los autobuses estaban suspendidos para las personas que utilizan una silla de ruedas hasta que todas las paradas de autobús de la Isla de Montreal estuvieran libres de acumulaciones de nieve. Las líneas de autobús que yo quería utilizar se encontraban, sin embargo, sobre dos arterias bastante limpias, Beaubien y Pie-IX. Seis días antes habían caído seis centímetros de nieve, y yo todavía no podía viajar en autobús.
Mi doloroso recuerdo del 9 de diciembre de 2009 me recuerda que no podré desplazarme mañana en autobús: la suspensión del servicio de autobús para las personas que se desplazan en silla de ruedas y las paradas llenas de nieve dos días después de la tormenta me lo impedirán. Entonces voy al sitio web de la STM, para buscar información sobre la suspensión del servicio. No encuentro nada. Todo parece funcionar de maravilla para la STM. El metro avanza. Sin mí, evidentemente. Sólo hay tres estaciones accesibles en Montreal. No me resta más que reservar el transporte adaptado para mis desplazamientos de mañana.
Me armo de valor y llamo. “Actualmente recibimos un volumen particularmente elevado de llamadas. Lamentamos los inconvenientes y le invitamos a llamar más tarde. Gracias”. Cuando finalmente logré entrar en línea, describo mi ruta del día, un poco como Barack tal vez planea sus desplazamientos. Sólo que menos glamoroso. Con el transporte adaptado, la espontaneidad es totalmente impensable, y todo debe preverse con anticipación. Del punto A al punto B y ni pensar en detenerse en un café en el punto C con una amiga. Algunos minutos después de haber reservado mis desplazamientos de mañana, me entero de que los transportes por motivos de entretenimiento y los talleres están anulados durante el día. El transporte adaptado tiene esta peculiaridad de clasificar los desplazamientos de sus usuarios por motivos. Hay cinco categorías: trabajo, estudios, salud, entretenimiento y talleres (que frecuentemente son los lugares de trabajo de las personas en situación de discapacidad intelectual). El sistema de reservación por Internet no permite identificar la razón de los desplazamientos. Cuando la reservación se hace por teléfono, el empleado no nos pregunta el motivo de nuestra salida, suponiendo que actualmente se considera como entretenimiento o diversión. Personalmente, siempre elijo no especificar el motivo de mi salida. Simplemente, es un asunto privado. Ya me parece excesivo el hecho de tener que informar la dirección del lugar al que quiero dirigirme. Imagínense si ustedes tuvieran que decirle al distribuidor de boletos de metro el lugar de su destino para que los deje pasar. Ese es el transporte adaptado. Esa es la cotidianidad de miles de personas.
El problema mayor con las categorías de motivos de desplazamiento es que sirven para determinar la importancia de los mismos según la STM. Los usuarios que eligen no declarar la razón de su salida, y quienes utilizan el sistema de reservación por Internet, automáticamente son clasificados dentro de la categoría “entretenimiento”.[1] Un usuario que acepta revelar los detalles de su vida privada, tiene ciertas ventajas sobre otro que elige no divulgar el motivo de su desplazamiento. Según un informe reciente de la STM, más del 40% de los desplazamientos del transporte adaptado son identificados como pertenecientes a la categoría “entretenimiento”.
Consciente de la posibilidad de que mis desplazamientos se vieran anulados al día siguiente por ser categorizados como “entretenimiento” según la STM, decidí contactar de nuevo al servicio y decir que el motivo de mi salida es de trabajo. La única opción que tengo para obtener el servicio de transporte público en Montreal dos días después de una tormenta de 32 centímetros es revelar la razón de mi primer destino y mentir sobre la razón del segundo. Complaciente con el primero, miembro de la resistencia con el segundo.
Hacia las 4 de la tarde, me entero de que todos los transportes por motivos de diversión están anulados para el día siguiente, y eso por segundo día consecutivo. Sin embargo, la ciudad recupera poco a poco su ritmo habitual, acostumbrándose suavemente a la nueva nieve. Pero el transporte adaptado tiene graves problemas para seguir avanzando. Los 32 centímetros de nieve no son suficientes para explicar estas dificultades. Si el transporte adaptado tiene tantos problemas para sobrevivir a una nevada, es porque le falta poco para resbalarse y caer de culo. No es raro que un usuario espere más de veinte minutos a que llegue su transporte, incluso durante un lindo día de julio. Diez minutos máximo –el nuevo lema del transporte público de Montreal- ¡ni pensarlo! Además, más del 80% de los desplazamientos del transporte adaptado son subcontratados con taxis privados. Esto significa que la STM pierde el control directo que tiene sobre su servicio. Ya alguien me ha dicho que en los días de tormenta, varios conductores de taxi prefieren dejar de lado el transporte adaptado de la STM para responder a la demanda de los llamados clientes regulares, porque es más rentable. La STM, entonces, se enfrenta a una grave falta de vehículos y no puede responder a las necesidades de su clientela. Un conductor de taxi me expresó su frustración acerca de la decisión de la STM de anular masivamente los desplazamientos. Estas cancelaciones le hacían perder mucho trabajo. Él, inmovilizado en su taxi y sus clientes, inmovilizados en su casa.
La problemática de la inaccesibilidad del sistema regular y, particularmente, del sistema de metro, adquiere dimensiones aún más dramáticas durante el invierno. Mientras que varios montrealenses optan por utilizar el metro los días que siguen a una tormenta, las personas que no tienen acceso comprenden doblemente hasta qué punto la inaccesibilidad de la red subterránea limita su derecho a la movilidad. Pero de eso se habla poco. Como saben, la STM es extremadamente proactiva en materia de accesibilidad universal. Una estación de metro será accesible cada tres años. Así, el metro será completamente accesible en el año 2194. Sí, dentro de 184 inviernos.
Es completamente normal que una tormenta de nieve disminuya el ritmo de nuestra ciudad. A veces, hasta hace bien compartir la misma galera colectiva por algunas horas; atreverse a intercambiar una sonrisa con un desconocido que también está emocionado con la primera tormenta de la estación. No obstante, la disminución del ritmo se transforma en un aislamiento total y silencioso. Un joven no podrá ir a hacer sus compras de navidad mañana, que había planeado junto con su tía, a pesar de su horario cargado entre la entrega de su tesis de maestría en ingeniería y los cursos en la universidad. Su tía trabaja por contrato en la industria del turismo y había pedido el día libre para estar disponible. Una joven empleada de McGill no pudo ir a trabajar porque su transporte fue cancelado, ya que estaba clasificado como entretenimiento. Ella es coordinadora de traducciones en una investigación. Varios miembros de RAPLIQ no pudieron llegar al restaurante en el que celebrábamos el primer aniversario, porque su transporte fue cancelado. Dos de ellos lograron contactar a la STM y obtuvieron el servicio in extremis. Uno de ellos “mintió” diciendo que debía ir al restaurante porque ahí se llevaría a cabo una reunión de nuestro consejo de administración. Le dijeron que esa dirección correspondía a un restaurante y que seguramente no iría ahí para trabajar. El otro amenazó con dar aviso a los periodistas. Estas son las historias de mis amigos y amigas. En tiempos de paz en un Quebec que se dice democrático. Historias como esta hay, sin duda, muchas en nuestra isla. Las personas se ven aisladas en sus casas, porque nuestro invierno tiene para ellos consecuencias políticas dramáticas. Mientras tanto, la STM mantiene en silencio la suspensión del servicio para miles de sus usuarios y continúa enviando orgullosos “tweets” que anuncian que no hay interrupciones importantes en el servicio de metro.
Espero que hayan tenido tiempo de ir al supermercado. Espero que no hayan tenido realmente muchas ganas de ir a la fiesta de su trabajo.
Laurence Parent.
Traducción: Yolanda Muñoz
[1] Una excepción son los lugares previamente asignados a las citas médicas (clínicas, CLSC, etc.) y a los estudios (Cégeps, universidades)
Pasar el detalle de «La diversión de verse forzada/o a quedarse en casa» Publicado el Sábado 11 diciembre 2010 Categorías: Noticias (Ver los artículos en la categoría Noticias)
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