Manifiesto
Nuestro Rechazo Global, Nuestro Manifesto Revolucionario
Todos(as) nosotros(as) somos del siglo XX y XXI. Nacimos aquí y al exterior. Hablamos miles de lenguas. Somos ricos y pobres. Nuestros amores son célebres y tabús. Nuestras identidades son múltiples. Nuestras voces son múltiples. Vivimos en una tierra que hoy llamamos Quebec y nos solidarizamos con todas las fronteras.
Somos visibles e invisibles. Varios(as) de nostros(as) cargamos el estigma de discapacitados(as) a causa de la diferencia de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu en relación a las normas generalmente percibidas como estados naturales, ideales e imperativos. Nosotros(as) luchamos porque nuestras diferencias visibles y aquellas generalmente invisibles sean reconocidas y valoradas a fin de vivir sin la mancha sofocante y oprimente del marco de una normalidad que nos forza a comportarnos como tal.
Nosotros(as) reconocemos la discapacidad como un sistema de opresión basada en una jerarquía de habilidades definidas como estados normales y necesarios. Nosotros(as) vivimos también el racismo, el sexismo, la homofobia, la transfobia, la discriminación a causa de la edad, y todos los otros sistemas de opresión. Nosotros(as) luchamos por que se reconozca la intersección de los diferentes sistemas de opresión en nuestras vidas.
La discapacidad se define generalmente por las instancias gubernamentales como un funcionamiento físico y mentalmente anormal. Nosotros(as) insistimos sobre el hecho que el concepto de normalidad es una invención humana que apareció con la llegada de las estadísticas a principios del siglo XIX. Estamos concientes que la discapacidad continúa siendo considerada como una tragedia humana. Sin embargo, nuestros panoramas de vida son mucho más complejos; están compuestos de grandes alegrías y grandes penas. La verdadera tragedia de la discapacidad no está situada en nuestro cuerpo y en nuestros espíritus, ella está situada en la exclusión y la marginalización que se unen. Aún hoy. Nosotros(as) no necesitamos ni ser salvados(as) ni necesitamos ser normalizados(as). No necesitamos caridad.
Nosotros(as) recordamos la esterilización forzada. Nosotros(as) nos acordamos de los espectáculos de fénomenos. Nosotros(as) recordamos las ciudades que fuerón construidas sin tomar en cuenta nuestra presencia privándonos así del ejercicio de nuestra ciudadanía. Nosotros(as) escribimos poco a poco nuestra historia. Ella comienza a ser enseñada en las universidades y nosotros(as) sabemos que un día aparecerá en los manuales de historia. Nosotros(as) recordamos que grupos marginalizados fueron, en un momento u otro de la historia, considerados como inferiores física y mentalmente en relación a la norma masculina hetrosexual blanca. Nosotros(as) recordamos que estos grupos rechazaron el estigma de discapacidad dejando así a la historia hablar de la discapacidad como un motivo razonable que conduce a la marginalización. Nosotros(as) nos unimos por que somos constantemente marginados(das) en el seno de otros grupos marginados y creemos en la necesidad de crear un movimiento social realmente inclusivo que elimine toda forma de opresión y de discriminación.
Nosotros(as) reconocemos el trabajo efectuado por miles de nosotros(as) con el fin de hacer de Québec un lugar incluyente. Valoramos el progreso logrado en los últimos cuarenta años. A pesar de el progreso y el trabajo actualmente en curso, nosotros(as) estamos forzados de constatar que nuestros derechos fundamentales son aún violados y que nuestra participació en la vida social esta constantemente en peligro y casi siempre se mantiene en un hilo.
Nosotros(as) recordamos la época donde salimos a manifestarnos en la calle. Igualmente nos acordamos de la época donde creíamos que las generaciones futuras no lucharían por los mismos ideales que nostros. (as) Comprendemos que la Revolución Tranquila fue demasiado tranquila para nosotros(as) . Nosotros(as) no necesitamos más que un poco de sol para hacer florecer los capullos de nuestra revolución.
Nuestros viajes al exterior de Quebec se multiplicarón y descubrimos que teníamos aliados por todas partes. Nosotros(as) nos dimos cuenta que otro Québec era posible. Nuestros viajes nos aportaron un poco de consuelo y esperanza. Tenemos la certeza que nuestra marginalidad no es normal aunque es generalmente considerada como tal.
Nosotros(as) nos rebelamos contra la segregación que nos mantiene en posiciones inferiores. Esta segregación evidente pero sobre todo sutil, crea un contexto social en el cual nos es difícil cuestionarnos y movilizarnos para replicar.
Nosotros(as) somos un grupo de ramificaciones profundas y valientes. Nuestras ideas vienen de aquí y del exterior.
Las fronteras de nuestros sueños no son más las mismas.
Nuestro deber es simple, nuestro rechazo solidario.
Rechazamos ser concientemente segregados en sistemas paralelos. Rechazamos cerrar los ojos a los actos de exclusión cometidos y endosados por la sociedad quebequense. Rechazamos escondernos bajo el pretexto de que nuestras ideas son nocivas al buen entendimiento entre los movimientos de defensa de los derechos de las personas en situación de discapacidad y los diferentes poderes. Rechazamos el pretender normalizar nuestro cuerpo y nuestro espiritú para favorecer la emergencia de una cultura que valore la diversidad de habilidades en lugar de estigmatizarla. Rechazamos esperar pacientemente e inocentemente nuestro turno en un contexto de reducción de gastos del Estado.
Si nuestras actividades se hacen presentes, es que nosotros(as) sentimos imperiosamente la urgente necesidad de unión. Nosotros(as) compartimos nuestras diferentes maneras de luchar. Nosotros(as) creamos un espacio para cambiar el Québec juntos(as).
Nosotros(as) , activistas por la inclusión en situación de discapacidad, nos unimos, con nuestros allegados y aliados, para crear un espacio en el cual nosotros(as) podamos apoyarnos, reaccionar, replicar y celebrar. Nosotros(as) unimos nuestras fuerzas para aclarar el camino hacia un Québec inclusivo. Nosotros(as) nos comprometemos a promover la inclusión por todos los medios inimaginables de acción y de resistencia no violentos. Nosotros(as) elegimos no tolerar lo intolerable. Nosotros(as) escogimos hablar de exclusión ya que esta es inevitable para comprender el concepto de inclusión. Nosotros(as) no buscamos crear discordancias con nuestros aliados sino sobre todo enriquecer el movimiento asociado de las personas en situación de discapacidad ofreciendoles una voz original, radical y solidaria.
Que todos(as) aquellos(as) que sientan tentados(as) por la aventura se unan a nosotros(as) .
De aquí, sin reposo ni descanso, en comunidad, en solidaridad con los hambrientos de ser mejores, sin miedo a las largas respiraciones, en la solidaridad o la persecución, nosotros seguiremos con alegría nuestra salvaje necesidad de liberación. Nosotros(as) escribimos nuestra historia. Nosotros(as) organizamos nuestra revolución. Nosotros(as) firmamos nuestro Rechazo Global
Laurence Parent, por el RAPLIQ
*El texto en letra itálica proviene del manifiesto El Rechazo Global, escrito por Paul- Émile Borduas y publicado en 1948. Este manifiesto artístico pone en duda los valores tradicionales y rechaza la inmovilidad de la sociedad Quebequense de la época. Setenta y dos años más tarde, nosotros(as) nos unimos con el mismo fervor y la misma convicción: nosotros(as) necesitamos una revolución.





